Cuando alguien a quien quieres está mal, ¿qué ocurre dentro de ti?

A veces basta un cambio en su voz para que una parte de ti se quede pendiente, aunque sigas con tu día. ¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

Siento que tengo que hacer algo para ayudar.

Ves que está pasándolo mal y empiezas a buscar qué decir, qué proponer o cómo animarle. Si nada parece ayudar, quizá acabas pensando que no estás haciendo suficiente.

Antes de buscar otra solución, prueba a preguntarte: «¿Me ha pedido algo concreto o estoy intentando resolverlo porque me cuesta verle así?».

Estás trabajando, haciendo la compra o hablando con alguien, pero una parte de ti sigue pendiente del móvil. Si tarda en contestar, empiezas a imaginar qué puede estar pasando.

Detente un momento y pregúntate: «¿Qué sé ahora mismo y qué estoy imaginando?».

Quizá la preocupación siga ahí. Puedes reconocerla y volver a lo que estabas haciendo, sin exigirte dejar de sentirla.

Sales a caminar, te ríes con alguien o disfrutas de un rato tranquilo. Y aparece ese pensamiento: «¿Cómo puedo estar bien si él o ella lo está pasando mal?».

Observa qué te estás exigiendo en ese momento: «¿Para demostrar que me importa, tengo que estar preocupada todo el tiempo?».

Ese rato de disfrute también tiene lugar en tu vida. No borra lo que está pasando ni el cariño que sientes.

Acompañamiento a familiares

  • Sesiones individuales online de 60 minutos 
  • Puedes realizar sesiones sueltas o un proceso de 6 sesiones
  • Un espacio para entender mejor lo que está ocurriendo y aprender a acompañar sin olvidarte de ti.
  • Herramientas para gestionar la preocupación, la culpa, el miedo y el desgaste emocional
  • Recursos prácticos para el día a día y para mejorar la relación con tu familiar.

Porque cuidar de alguien no debería significar dejar de cuidarte tú.

Sesión individual: 70 €
Proceso de 6 sesiones: 390 €
El proceso puede pagarse en dos plazos.